El valor de volver

May 21, 2018 5:06 am Published by

backa an forth

Han pasado algunos meses ya desde que de un segundo a otro me vi con toda la estructura del año en el suelo. Vibra el teléfono y veo un mail donde me dicen que 5 años de labor se terminan, que no hay porqués, pero que me desean suerte y eso sería todo. Bienvenido; eres cesante.

Así de rápido y así de directo; (como creo debe ser) nunca me gustó que me endulzaran las cosas o que me dieran más explicaciones de las necesarias; más allá de la forma como fue, es minuto de mirar al frente y soportar el derrumbe de las expectativas con la mirada en la realidad. ¿y ahora qué?

Hacía algo que me apasionaba tanto, que recordé esa frase de Maradona  cuando lo sacaban del futbol para siempre “Me cortaron las piernas”; lo siguiente que pense fue, “Soy diseñador; me hago unas y que tanto”

A veces vivimos en el temor de mantener el status quo, de no querer decir o  hacer para que el gran jefe no se enoje, no te tome mala “es una forma de mantener la pega” “agacha el moño y aguanta”. Fui a todos los eventos, reuniones y charlas que me pidieron dentro o fuera de mi horario, cumplí con mi trabajo y lo requerido de forma impecable y acá estoy, viendo desde afuera como sigue todo; igual, pero sin mí.

¿De qué sirve tratar de ser perfecto, cuando donde trabajas no se valora la perfección?, ¿esa que todos dice querer pero que a duras penas se tiene claro cómo lograr?.

Con el tiempo te das cuenta de algunas cosas que se mantienen constantes en todo lugar de trabajo por bueno o malo que sea:

1: No eres indispensable; siempre habrá alguien que haga lo mismo, no como tú, pero lo hará.

2: Es sin rencores; la pega es pega y es sin llorar, te puede doler y molestar como se dan las cosas, pero tu elegiste estar ahí, por la circunstancia que sea, pero nadie te obligo.

3: La gente es la que hace a las empresas; sin su humanidad no hay visión que sea alcanzable más allá de la frase bonita y los buenos deseos expresados en una web corporativa.

4: No importa lo joven o viejo que seas; mientras compartas un fin, las cosas se pueden hacer. Lo de “eres muy joven e inexperto” o “estas sobre calificado” son las excusas más baratas que te pueden dar y solo reflejan la miopía de las empresas hacia el futuro.

¿Porque es malo que seas joven, cuando esta la opción de entrenarte y hacerte parte del equipo?, ¿Por qué es malo que seas viejo, cuando esta la opción de que aportes tu experiencia a los demás? Por la sencilla razón que la mayoría no tiene el más mínimo de los intereses en gastar tiempo y dinero en entrenarte o de hacerse el tiempo para saber en qué le puedes ayudar. Y si lo hacen casi siempre es el mínimo para mantener una certificación, acreditación o ISO; no para crear más valor al equipo.

Con 36 años no me costó encontrar trabajo, crear una empresa y rehacer mi vida profesional y personal, dar vuelta la página y dejar todo atrás. El tema es cuando tienes 50 o 60; cuando el miedo puede más, cuando los hijos pueden más; ahí el agobio es terrible. Un empresario me dijo una vez; “contrato gente necesitada de trabajar, ojala con hijos y deudas, solo así son fieles, porque te necesitan”, una insana política del miedo, pero practica más común de lo que quisiéramos.

Cuando entiendes la esencia de lo que haces, es cuando entiendes que el diseño es solo el nombre para hacer miles de otras cosas y en distintas áreas del conocimiento. El gran freno del diseño en nuestro país ha sido ese; tener que demostrar que sirve, cuando lo que debe hacer es mostrar el valor que genera y que por cierto es mucho. El tema es hacerlo visible.

Ojala que quien tomo mi lugar también piense así y que sus hijos, edad o pretensiones no comiencen a ser el grillete que lo funda a la mediocridad, no solo de donde trabaja, si no de sí mismo creyendo que sin piernas ya no se puede avanzar.

Nunca es tarde para pensar en el cambio, seguramente todas esas cosas que hiciste bien, se pueden demostrar y servirán para armarte un curriculum y portafolio nuevo, solo hay que tener el valor para demostrar tu valor y volver al juego.

Voh’ dale!

Rafael Chávez S.
Director/ El Diario Diseño