Las musas malditas

July 3, 2018 4:22 am Published by

problema error

 

Problema y error; elementos cuasi complementarios  emparejados y unidos en una danza constante alrededor de cada nuevo desafío, más temible que la hoja en blanco o un nuevo cliente.

Fallar o no tener nuevas ideas, es hoy por hoy la entrada al espiral descendente a las drogas duras del copiar pegar, usar viejas ideas desechadas o proyectos antiguos dejando para el final el plagio puro y duro.

El mercado del diseño y sus acólitos (al menos en nuestro país) se ve fuertemente influenciado por la tecnología y tendencias de moda pasando por un ciclo de conocer, asimilar y usar hasta el agotamiento. La tecnología y las tendencias de moda (innovación, neurodiseño, emprendimiento, etc) comienzan a ser cosas comunes  en un mercado que no sabe generarlas, aplicarlas y menos usarlas. ¿Cómo vamos entonces a pedirles soluciones?

En un mundo lleno de problemas reales, con un enorme potencial de ser resueltos creativamente, seguimos cayendo una y otra vez en la trampa de seguir la tendencia. Los diseñadores no nos hemos caracterizado por ser los más resolutivos a la hora de generar soluciones; la publicidad sigue, por mucho, dándonos más muestras de creatividad desde los problemas y errores en (a veces) geniales campañas. Si no me cree échele una mirada a los colegas del otro lado de la cordillera, capaces de reírse de su propia desgracia, para crear piezas memorables premiadas a nivel internacional.

¿Será problema nuestro? ¿Nos habremos achanchado, cómodos en una idea de mercado y país desarrollado, de un falso primer mundo donde todo funciona como debe ser?

¿Por qué en un mundo lleno de problemas, sólo queremos hacer la parte bonita del producto? ¿Le tendremos miedo a los problemas? Quizás toda esa chapa de grandes se nos cae a la hora de desarrollar cosas y el resto del mundo ya lo sabe.

Una ingeniera chilena es premiada por el MIT con el mismo proyecto que acá le desecharon por falta de creatividad, My Line de google desarrolla una forma de hacer búsquedas llamando a una línea de teléfono para gente sin conexión a internet en localidades rurales, todas ideas de concepto tan simples que no faltará quien diga ¿Por qué no se me ocurro a mí? Y aquí estamos, temiéndole al problema y el error, las musas malditas.

La mejor motivación está en el error, el mejor problema está en el fallo. Cuando te des el tiempo de observar tu entorno, verás que ese problema que te da vueltas en la cabeza a veces siempre tuvo una solución simple que revoloteaba sobre ti. Los diseñadores pecamos muchas veces de querer la solución compleja y técnica, como si la simpleza fuera signo de debilidad mental a la hora de desarrollar un proyecto.

Cuando te agobie ese problema cabron que te tiene en vela, cuando lo intentes una y otra vez sin resultados, intenta cambiar el enfoque; quizás desde el error descubres la solución, de caer una y otra vez la motivación y de no caer en lo establecido; una idea que cree valor, cambie vidas y transforme realidades; como se supone el diseño y cada uno de nosotros debe hacer.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño