Lo que hemos perdido

July 17, 2018 2:59 am Published by

readbot

 

No es el año en que naciste, si eres millennial  x, y, z  o como quieran encasillarte para tratar de entender un comportamiento, la inmediatez es un comportamiento que se ha ido masificando trans – generacionalmente y que ha alcanzado su punto álgido en el momento en que las condiciones del medio se lo permitieron.

La tecnología siempre mira al futuro con una visión romántica y racional del actuar humano; la idea del pionero conquistador de su destino; llegando a la luna y luego a marte, a la profundidad del océano y a las cumbres más altas. Esa mirada del que ocupa la tecnología como un aliado a las capacidades de su intelecto. La triste verdad es otra, su uso está mermando velada pero sistemáticamente, las habilidades de una generación completa, pasando de ser el aliado, al sustituto de las habilidades.

Vidas aceleradas por una tecnología que les prometió facilidad para acceder a todo es quizás una de las causas que han incentivado el comportamiento del facilismo por todo. Quien desarrollo un teléfono inteligente, aplicaciones, buscadores, asistentes de voz y los GPS, nunca pensó que el facilitar la vida de los usuarios, terminaría por hacer “sin querer” un daño a la humanidad.

¿Entonces de quien es la culpa?

Si no me cree, vea cuanta gente es capaz de hacer una suma de más de 3 dígitos sin usar una calculadora, encontrar los puntos cardinales o pedir referencias para llegar a un lugar, cuando el internet móvil no tiene cobertura; parece tonto, pero es mas común de lo que pensamos. Y no es culpa de la tecnología, somos nosotros quienes hemos permitido esto, ¿total es más fácil no? ¡Ha, como si tu no lo ocuparas!, Si lo hago, pero no dejo que las cosas piensen por mí; ese es el fondo de todo esto.

Nuevas generaciones

Cuando puedes llegar rápido, la capacidad de asombro se limita, se satura y necesita más, es como una droga donde en algún punto, pierdes el rumbo y solo te dejas llevar por ella. En la tecnología eso se llama tendencia; la nueva APP, el emoticón o una mejor cámara; el fin se pierde y solo queda lo inmediato. Creo que Steve Jobs se levantaría de su tumba a penar a quienes han limitado su idea de “pensar diferente” a un pack de emoticones. Parece que pensar no está de moda, y que los que gastan horas, millones  y vidas en desarrollar tecnologías, solo servirán para alimentar el ego de una selfie ahora en 8k y 20D intergaláctico.

“El niño es un genio, tiene 1 año y sabe usar la Tablet”… ¡NO!, el genio es de toda la gente que logro hacer un diseño tan simple, que hasta un niño de 1 año lo pudiese usar. Seguir aletargando la capacidad de asombro es el inicio para una generación limitada, que ya no se asombra con nada; pero que tampoco hace mucho por generar lo propio.

Sin temor a sonar como un viejo decrepito, creo que a muchos les falto jugar con tierra y hacer de una rama su mejor juguete; les falto aplanar calles y leer más libros o dibujar las ideas en una servilleta. ¿Porque sin internet o pantallas podíamos imaginar el universo y ahora con el universo en el bolsillo, nos cuesta imaginar el presente? ¿Todo tiempo pasado fue mejor o mi nostalgia retro romántica me juega una mala pasada?

Cambios climáticos, sobre población, contaminación, nuevas enfermedades, carencia de alimentos ¿Serán estas sobre estimuladas nuevas generaciones las capaces de solucionar los grandes problemas de la humanidad?  No lo sé.

Por ahora, solo espero estar profundamente equivocado.

Rafael Chávez S.
Director/ El diario Diseño