El (f)actor invisible

August 6, 2018 3:23 am Published by

detalle

Pensamos en generalidades, pero vivimos en detalles.

-Alfred North Whitehead

Me crié con la creencia fundamental de que solo cuando se trabaja personalmente con un material es que se llega a comprender su verdadera naturaleza, sus característica, sus atributos y, creo que lo más importante, su potencial.
Los diseñadores -de todas las especialidades- estamos perdiendo la capacidad de comprender la naturaleza y el potencial que tienen los materiales obtenidos de ésta; incluso aquellos que tienen un trato directo, parecen estar cada vez más desligados de la herencia artesanal que el diseño lleva en su ADN.

No quiero disparar a las escuelas culpándolas por esto, porque posiblemente me dispare al pie. Como docente de un ramo teórico, es difícil hacer entender cómo se hacen las cosas si no hay práctica, lo que ayuda a incrementar la brecha entre proyectar y fabricar (brecha donde, por cierto, todos tropiezan y más de alguno cae sin opción de retorno).

Claramente las formas de hacer han evolucionado y no intento hacer una apología del hombre cavernario o la defensa de que todo tiempo pasado fue mejor; sino que pretendo poner en valor la idea del interés al detalle, la reflexión y el tiempo que la esencia artesanal que aun radica en nuestra profesión, no sea dejada de lado por el atractivo de la rapidez, simpleza y perfección que nos muestran las actuales tecnologías productivas.

No dudo de la enorme ayuda que la tecnología ha incorporado al diseño y sus procesos productivos; mi temor es a que se deseche la idea de conocer la esencia de estos procesos, solo porque es más fácil apretar un botón, sin saber por qué y el cómo de cada cosa.

Mi llamado es a retomar la atención a los detalles, a re encantarnos con el proceso, a maravillarnos con las posibilidades del material; y no solo imaginar cómo serían las interacciones con este.

Si bien esto puede sonar utópico sobre todo en un mundo donde los clones asiáticos de los productos de moda dominan el mercado y el concepto de artesanal y hecho a mano se trastoca, hasta ser eclipsado por su dimensión decorativa, comercial y de artículo de lujo. Meter las manos al barro no le hace mal a nadie, por lo contrario, nos re conecta con la habilidad de manejarlo, conocerlo y sacar de el nuevas soluciones.

Ya sea a mano, con máquinas o en pequeñas series, hagamos del diseño el actor y el factor que logre inspirar y transformar realidades. No perdamos nunca el (f)actor invisible

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño