La generación microondas

August 20, 2018 3:24 am Published by

Tiempo

El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar.

-Theophrastus

Aún recuerdo como hace un tiempo se hablaba de que el conocimiento de la humanidad se duplicaba cada 6 años y que, con suerte, los grandes saltos tecnológicos se producían cada 2 o 3 años como mínimo.
Soy de la generación que vio como se pasó del cuaderno y el lápiz grafito número 2 a la tableta y los teléfonos inteligentes. Me tocó experimentar la aventura de ir a una biblioteca que no tenía un pc donde buscar lo que se necesitaba, donde lo más cercano que teníamos a Google, eran unas fichas que se alojaban en unos archivadores que hoy parecerían sacados de una antigua película de cine arte.

Cuando entré a la Universidad, aún recuerdo que me sentía como un cavernícola descubriendo el fuego, y no, no tenía nada que ver con el hecho de que pasé de un colegio de hombres a un lugar donde se tenía contacto con el sexo femenino, sino porque tuve acceso a unas máquinas de color verde claro, medio ovaladas, con teclado y parlantes, a las que llamaban “Mac”. Reconozco que me quedaba en ellos por 4 o 5 horas, después de que terminaban las clases, sólo para esperar que se descargara el avance de una película de ciencia ficción, avance que no duraba más de 2 minutos, que pesaba no más de 10mb y que bajaba a la alucinante velocidad de 128 kps.

También debo reconocer, que pasé de calentar el almuerzo en una olla u/o sartén por no menos de 10 minutos, a colocar toda la comida en un plato y estar comiendo en unos 3 minutos, con postura de mesa incluida, gracias al grande, poderoso y mágico microondas.

Todo esto, para quienes han crecido bajo el alero de san Google, hervidores de agua, computadores personales y todo tipo de maquinarias que nos han hecho más simple la vida, de seguro debe haberle sacado una sonrisa, pero no querido lector, nada de lo que les he narrado es ciencia ficción.

Las nuevas generaciones poseen, a mi entender, casi poderes místicos, tienen una suerte de simbiosis con sus teléfonos móviles ( puede haber un ruido infernal, estar en un bus en movimiento, pero de alguna forma, saben que les llego un mensaje a su teléfono) una capacidad de concentración ganada a razón de horas y horas de video juegos, la habilidad de tomar cualquier dispositivo que tenga circuitos y hacerlo funcionar en segundos, sin embargo, me pregunto, que cosas se pueden haber perdido en el camino y es ahí donde me quiero detener.

Me ha tocado ver como colegas no son capaces de hacer una fila de más de 5 personas, por el sólo hecho de pensar que el trámite puede durar más de 4 o 5 minutos. También he visto que muchas personas tienen problemas para interactuar con otros individuos, haciendo que cosas que deberían ser simples, se vuelvan complejas, es cosa de analizar a la hora de almuerzo, lo que ocurre en los patios de comida, donde vemos, cual Animal Planet, como muchas personas acechan, como león hambriento, esperando un lugar donde comer, siendo que al lado suyo, hay una mesa que tiene un puesto disponible o peor aún, donde sólo hay una persona sentada y 3 sillas disponibles.

No digo que estas cosas no ocurrieran antes, pero creo, que hemos ido perdiendo la capacidad de interactuar entre seres vivos sin una pantalla de por medio. También creo que si bien nos hemos vuelto más eficientes al tener un acceso rápido a la información, esto nos ha vuelto impacientes, ansiosos y con un nivel de tolerancia a la frustración muy bajo, porque si le digo a una persona de 25 años que puede ver un capítulo de su serie favorita hoy en la noche, pero que deberá esperar 12 horas porque la velocidad de descarga está muy lenta, ni siquiera prenderá el pc.

Soy partidario de creer que el ser humano puede y debe evolucionar, que toda herramienta nueva o que nos facilite la vida es en esencia buena, pero lo que preocupa, es que en esta evolución, se pueden estar perdiendo habilidades blandas que nos definen como personas o seres humanos.

Es bueno tener acceso rápido a todo y en general, el mantenernos en movimiento es útil, pero también es necesaria la paciencia, el saber cuándo detenerse, el poder analizar lo que ocurre en nuestro entorno, el poder ver no sólo lo general, sino que también lo particular. Todo esto nos permite ver, dentro de nuestras limitaciones, la mayor cantidad de variables que pueden estar influyendo en nuestras actividades y por ende, mejorar.

Sólo si nos caemos podremos aprender a pararnos, pero si nos caemos nuevamente de la misma manera, algo estamos haciendo mal. No es malo sentir frustración, ansiedad, lo malo es dejar que esos sentimientos nos gobiernen. No es malo estar en movimiento, lo malo es no darse cuenta que hay momentos o situaciones en que detenerse es la mejor solución.

Puedes calentar un trozo de asado en el microondas en 4 minutos, pero no debes olvidar que detrás de ese trozo de carne hubo todo un proceso que se inició muchas horas antes de que fuera cocido y que el microondas que usas para calentarlo, fue creado tras años de investigaciones.

 

Julio Mejías Gallegos.
Abogado PUC
Editor área legal edd