¿Se abrirán las grandes alamedas?

September 11, 2018 4:12 am Published by

El diseño debe salvar proporcionalmente más vidas al año que todos los médicos del mundo juntos. ¿No me crees? Busca a un médico sin instrumental, sin pabellón, sin máquinas, sin accesorios y ve cómo te va (si es que aún puede ver).

Quizás encuentres que esta es una comparación pretenciosa y poco acertada, pero piensa lo siguiente; ¿qué es del mundo actual sin todo los objetos, productos y servicios que desarrolla el diseño?¿ podrían las otras profesiones desarrollar su función sin el? La respuesta es el 100% de las veces NO; sin lo que hace el diseño no puedes hacer nada, ni en tu trabajo ni en tu vida, ni tú día a día. ¿Entonces porque el diseño no es considerada una de las profesiones más importantes y deseadas del mundo?

Medicina, leyes ingeniería y ¿diseño?

Me cuesta entender porque el diseño no es valorado por lo que hace y representa para el desarrollo humano (si, así de importante es)

Lamentablemente en nuestro país, la popularidad y reputación de nuestra profesión ha sido marcada por la infamia y las malas interpretaciones desde que se instaló en las casas de estudio.
Considerada muchas veces de élite, ligada al arte (esos que no hacen nada útil pues mija) y de bohemios caídos al licor y diversas sustancias, la reputación del diseño no tuvo más que batallar para demostrarse útil y necesaria década tras década.

En el punto más álgido del desarrollo profesional, se diseñaron vehículos, electrodomésticos, línea blanca, vestuario etc., la cosa parecía despegar hasta que un 11 de septiembre las cosas cambiaron para siempre y lo que hasta el momento crecía de forma sostenida y validada por el estado, movilizando a la industria nacional, y dando tiraje profesional, se extinguió definitivamente, siendo soportado solo por algunos que seguían dando pelea desde abajo.

Desde los 90’s el diseño se tuvo que rediseñar a si mismo, las nuevas condiciones de mercado impuestas a fuego por los Chicago Boys valoraban la competencia por sobre la calidad de los productos, haciendo que rápidamente nos inundásemos de “nuevos y novedosos productos” venidos desde China. Ante tal perspectiva el diseño decidió diferenciarse, pero nuevamente yéndose al extremo, ahora considerado superficial, elitista y de lujo, se alejó nuevamente de su esencia más pura; dar soluciones para todos.

Hoy la situación del diseño sigue siendo incierta; indefinido, poco valorado y desconocido por el usuario de a pie. Muy polarizado entre las élites y “el resto de los mortales” que seguimos batallando por ser valorados por lo que hacemos en una sociedad que aún no tiene clara la diferencia entre precio y valor.

¿Podrán algún día converger as aguas hacia el mismo lado, bajar los que están en un pedestal y subir los que están en la trinchera? Quizás ahora el pretencioso soy yo por pensar estas cosas y mirar con nostalgia los días donde no tenías que explicar la relevancia de tu profesión.

Para los que siguen dando pelea, para los que siguen creyendo, para los que encuentran en el diseño su razón de ser y el de una mejor sociedad, independiente de tu status, origen, puesto, estudios o lugar de trabajo; nunca olvidemos lo dicho hace ya 45 años:

“Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”

Seguirá dependiendo de todos los diseñadores, que así sea.

Rafael Chávez S.
Director El Diario Diseño.