Cuando el ecosistema, no deja ver la innovación

October 8, 2018 5:27 am Published by

uroboros

Desde hace ya un tiempo, el término “ecosistema de la innovación”, ha ido tomando un protagonismo relevante entre todos quienes tienen el deseo de impulsar sus nuevas e “innovadoras” ideas y transformarlas en rentables negocios. El término, que copia la idea de su símil biológico; busca la construcción de sistemas entre los seres y el medio que habitan para su mutuo beneficio.
Así nacen múltiples negocios anexos a los emprendedores: Créditos, aceleradoras de negocio, venture capitals , inversionistas ángeles, co-works, incubadoras, tutores y un largo etcétera , que engrosaron el entorno de quienes emprenden sus ideas por primera vez.

Lamentablemente el negocio ha cambiado, y si bien el emprendimiento aun logra mantener la esencia de su dignidad tras haber sido manoseado por cuanto político, gobierno e institución queriendo lavar su imagen ante el público lo use como estandarte de batalla; es indudable que cada vez se ve menos innovación entre tanto ecosistema.

Quienes vieron la oportunidad de potenciar a los emprendedores-innovadores, terminaron por saturar un nicho de mercado que se ha visto pervertido por la codicia de sí mismo. Por un lado quienes sueñan con la gloria de sus negocios y por el otro quienes ven en ellos una fuente de ingresos segura para sus servicios.

La idea de innovación y emprendimiento parece haberse privatizado al negocio de un mercado que está más preocupado de la rentabilidad de las ideas, que del valor de estas, su impacto, importancia o dimensión social.

Si no estas de acuerdo, y hasta el momento solo crees haber leído las palabras de un resentido; fíjate en la cantidad de buenas ideas que son rechazadas por no tener potencial de “crecimiento” o ser “poco Innovadoras”, como las de la ingeniera chilena, quien fue rechazada por los “expertos en innovación” de nuestro país y reconocida por el MIT por el nivel y potencial para transformar el mundo de su idea. Una prueba contundente, de que quienes predican el modelo, solo saben sacarle un precio y no valor de él.

A la innovación le hacen faltan necesidades reales y le sobra ecosistema. La presión de la “idea genial” para lograr levantar capitales e interesar a inversionistas; acaba muchas veces destruyendo la esencia de las buenas ideas, y las hace luchar por mantener el financiamiento; muchas veces quitándole a los gestores de estas, el control de decisión y administración sobre sus propias empresas.

Para muchos el éxito está en “levantar” millones de dólares para sus emprendimientos; cuando lo que en verdad importa está en lo que viene después. ¿Para cuantos fue útil? ¿De qué forma? ¿Esa utilidad fue perdurable? Se los dice alguien que “levanto” dos mil millones de pesos a Corfo a los 25 años y que después de mucho stress, un colon irritable y la disolución de su empresa, le queda el recuerdo de un proyecto que solo sirvió para justificar el excedente de una repartición publica, con la excusa de innovar y aplicar diseño de la que nadie recuerda.

Emprender e innovar es un camino costoso y costo$o de muchas maneras; por lo que acepta mi humilde consejo: Antes de obnubilarte con lo que ofrece el ecosistema, recuerda que el éxito esta finalmente en lo perdurable del valor que creas para otros por sobre la ganancia que generas para unos pocos.

Solo de esta forma, habrás realmente triunfado en el mundo de la innovación.

 

Rafael Chávez S.
Director El Diario Diseño