Diseñadores de papel couche

December 3, 2018 7:17 am Published by

LOS ANGELES - 1979:  A crowd of paparazzi struggle to take photos of arriving musical celebrity at the annual Grammy Awards in Los Angeles, California. (Photo by George Rose/Getty Images)

Cuando comencé a estudiar diseño- allá por el inicio de este siglo-  las revistas de diseño eran parte importante de nuestra forma de conocer más sobre el mundo del diseño; sus tendencias, las oficinas que llevaban la batuta en el mercado y las nuevas obras de los diseñadores connotados a nivel mundial. Revistas que hasta el día de hoy son joyas de una época que nos enseñaron y abrieron el mundo a través de sus páginas.

Aún existen un  par de versiones nacionales impresas que se reparten en conjunto con el diario y que yo esperaba los fines de semana con ansia para conocer sus contenidos; que si bien eran bastante escuálidos, aun así eran una vitrina deseable para todo proto-diseñador que soñaba con la publicación de sus trabajos.

Al poco andar, era evidente ver que muchos de sus contenidos eran pauteados por las revistas extranjeras más antiguas que solíamos revisar en la biblioteca de la universidad y que a parte de un par de columnas de opinión o una entrevista bien armada, el contenido no era de los más profundo ni novedoso, era más bien una vitrina a las marcas relacionadas al rubro que pagaban sus anuncios y una buena dosis de ego de quienes con un par de trabajos pequeños y una gran red de contactos, se mostraba como la joven promesa o en su defecto, la vaca sagrada del jet set del diseño criollo.

Aun hoy en día sigo teniendo una relación de amor y odio con este tipo de publicaciones; las que ofrecen una visión de la Dolce Vita del diseño; un mundo de estilo y lujo, de casas de exposición y un glamour digno de Italia donde todos los productos son de famosos diseñadores que derrochan estilo. Eso siempre me empelotaba; la gente compra esa visión glamorosa de “tener diseño”, pero cuando lo adquiere de un diseñador, te negocia el precio, ya que “haces monos nomas”.

Desde hace años que ya no compro el diario, ya no espero con ansias esas revistas; hace rato entendí que algunas “malas publicaciones” tienen una razón de ser y sirven como medio de difusión para quien aún no tiene idea siquiera que el diseño es una carrera y es así como debe ser, es el punto de partida, para que comiences a interesarte en esto.

Y si bien aún odio con fruición el alumbramiento de divos de turno y sus -muchas veces- flagrantes copias de diseños que muestran orgulloso como propios, o el endiosamiento a mediocres y elitistas diseños; también rescato la difusión de proyectos sociales y el esfuerzo de muchos que aún trabajan anónimamente y que logran con esfuerzo dar a conocer su trabajo.

El papel y la web aguantan cualquier cosa; quizás más de alguno piense lo mismo de este medio, de mi o mis ideas y creo que ahí está el punto de quiebre de todo esto; en algún momento habrá algo que nos dará el impulso para expresar nuestras propias ideas, buscar nuevos referentes y tomar un “papel” preponderante, más allá del papel couche.

 

Rafael Chávez S. / Director, El Diario Diseño.