emprendedores y EMPRENDEDORE$

December 17, 2018 4:14 am Published by

david-contra-goliat

“Si nuestros jóvenes no aciertan en sus primeras empresas se vienen abajo. Si un comerciante que empieza, se viene abajo, se dirá que esta arruinado para siempre. Si un individuo brillante estudia en una de nuestras universidades y, en el plazo de un año, no se ha colocado en una oficina de la ciudad o los suburbios de Boston o Nueva York, a sus amigos y a él mismo les parecerá que tiene motivos para sentirse desalentado y lamentarse el resto de su vida. En cambio, cualquier joven resuelto de New Hampshire o Vermont que ensaya sucesivamente todas y cada una de las profesiones: mozo, labrador, vendedor de puerta en puerta, que monta una escuela, predica, edita un periódico y otras cosas por el estilo, a lo largo de los años, vale cien veces lo que estos petimetres de ciudad. Marcha de frente con su época y no se avergüenza de “no haber estudiado una profesión” porque vive su vida al día sin necesidad de aplazarla. No tiene una sola oportunidad, sino cientos de ellas”.

Con estas palabras, Ralph Waldo Emerson, describía la realidad emprendedora del siglo 18. Hoy en día con mentes más abiertas, conectadas y empáticas, aun el establishment del emprendedor top sigue pesando como un modelo ideal, sobre los considerados emprendedores de base o “de segunda categoría”

Si bien nos gusta la épica del emprendimiento y su mística de la lucha contra lo desconocido de un destino siempre adverso, la verdad es que la primera relación que hacemos es de negocios e “primera categoría”, Microsoft, Apple, Facebook, etc., tipos que partieron en el garaje o en su pieza de la universidad y lograron conquistar el mundo.

Lamentablemente el modelo de emprendimiento en Chile no permite que cosas como estas ocurran; o no al menos con la facilidad que nos gustaría lo que nos ha llevado a diferenciar con mayor fuerza todas las herramientas que logren aumentar la brecha entre los jabones artesanales y la aplicación de delivery. Como si una valiese más que la otra por el mero hecho de que no implique más “cabeza” o “genialidad” o que ocupe profesionales en su desarrollo.

El tema es simple; todo lo que huela a mística y épica nos encanta; pero te aseguro que no es lo primero que piensas cuando te toca hacerle las etiquetas a la señora que tiene las mermeladas artesanales; claro que no, ahí la épica se esfuma.

¿Qué negocios aporta más al PIB del país, una app para pedir comida o las mermeladas caseras?

Con esta simple pregunta, toda la red que sostiene el endiosamiento de los “emprendedores de “primera clase” se cae; hoy en día Chile como país en desarrollo, nunca podrá salir de esa condición si no aumenta al menos tres veces su PIB y claramente no será con las app.

Que los dioses del emprendimiento me castiguen si no es así; pero aun no veo el prometido nuevo Facebook chileno o la nueva Apple nacional que reporte miles de millones al PIB y que nos permita salir del subdesarrollo económico que hoy frena las capacidades de la incubación de buenos y necesarios productos.

Y para responder la pregunta; es casi el 80% del PIB el que es aportado con los impuestos y movilidad de mercado que generan los negocios del sector pyme y mipyme en conjunto, más que el todo el sector minero del país.

Los emprendimientos de base tecnológica, son –sin desmerecer- una moda pasajera, ya que como todo en chile, gusta más por el nombre y la onda que entrega que por saber qué es lo que hace o si es necesario.

Cuando pienses que vives en una mierda de país subdesarrollado; primero date cuenta que estás haciendo tu para aportar al cambio y, de pasada cómprate una sopaipilla en el carrito de la esquina; porque ese emprendedor ya está aportando su parte.

Rafael Chávez S. / Director El Diario Diseño.


  • Joel

    En Chile aún se “emprende” por necesidad. Se entiende el emprendimiento como comprar algo mas barato y venderlo un poco mas caro. Desde super8 a ropa o alguna cosa de plástico atractiva y de baja calidad.

    La zona de confort llamada trabajo dependiente (aun bajo condiciones desfavorables) más la poca visión del “chileno promedio” ( me carga el término) no permiten superar la app delivery o el producto idéntico a los 3mil pre existentes pero con el toque personal/mágico/único e imperceptible que lo hace muuuy diferente.

    Por otro lado tenemos a los emprendedores “senior” buscando pagar 5 chauchas por su super mega idea rompedora disruptora. Proyectos en muchos casos, sin alma.
    Aún no entendemos bien la idea de emprender, desde cuando o para qué.

    Gracias por seguir escribiendo.
    Saludos