Alumbrado público

March 25, 2019 2:03 am Published by

Prometeo

“Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”

– Rebelión en la granja- , George Orwell

 

Inocentemente creí que en una sociedad que se muestra preocupada por la lucha de las igualdades sociales, como el feminismo o los derechos LGTB+; cosas como el roteo, ya eran temas del pasado.  Pero nada más lejos de la realidad.

Hace un tiempo ya el otrora roteo por plata, ha sido potenciado por el roteo seudo intelectual o “roteo de título” donde ingenieros comerciales, abogados, doctores  y otros seres que lograron titularse de estas carreras “tradicionales”; al recibir su título, son imbuidos por un poder divino que les otorga un aura de poder y por defecto un nivel superior al resto.

Mucho ha cambiado desde la época donde el titulo era capaz de determinar un nivel social; ya que claramente solo una parte privilegiada de la sociedad era capaz de acceder a ellos. Pero aún no hemos perdido la “necesidad” de marcar diferencias con los pares; donde es necesario validarnos de alguna manera para poder fijar límites entre quienes son diseñadores y DISEÑADORES, médicos y MEDICOS, etc.  casi siempre terminando la frase con las siglas de la universidad donde se obtuvo el título como si de una medalla al pecho se tratara.

Lo lamentable de todo esto; más allá de lo ridículo que en verdad es seguir haciendo esto, es que la mayoría de las personas que lo hacen, no comprenden una cosa básica y que este dicho resume a cabalidad: “Aunque la mona se vista de seda mona se queda”; tu plata tu alcurnia, tus títulos nobiliarios, tu origen o tu árbol genealógico, nunca podrá determinar lo buen o mal profesional que eres y lo miserable o gran persona que puedes ser, pero desgraciadamente, muchas veces una se condice con la otra.

Lamentablemente las instituciones no son capaces de transferirnos todos los ideales que expresan en sus misiones y visiones corporativas y, que más parecen ser un eslogan bien hecho para captar nuevos clientes, antes que una guía para formar personas/profesionales que sirvan a la sociedad.

Seria ingrato poner a todos en el mismo saco y no reconocer el trabajo abnegado de grandes personas/profesionales, que dieron todo por el país; pero lamentablemente son los menos.

Las profesiones se validan haciendo, construyendo, educando, compartiendo; no solo acumulando conocimientos y títulos en las paredes. Los conocimientos cambian y van quedando obsoletos, en cambio las acciones inspiran e inducen a ser difundidas, replicadas y actualizadas por otros.

A veces no es lo que se enseña sino como se enseña, la forma termina por determinar el resultado de la calidad social de un profesional; ojala que ser médico, abogado o ingeniero, pudiese significar el verdadero rol social que ello implica y del que claramente nuestra profesión también es parte importante.

¿Poder traspasar el conocimiento a otros o solo vanagloriarnos de tenerlo? Quizás esa es la diferencia puntual, entre un iluminado y un alumbrado.

Al que le quede; que se ponga el saco.

Rafael Chávez S.
Director /El Diario Diseño