La paradoja de la mesa coja

April 1, 2019 1:31 am Published by

Mesa coja

 

Con una sola pata no puedo estabilizar una mesa. A menos, que fije esa pata al suelo, lo que la dejaría incapaz de moverse en ningún eje; con dos patas podría intentar equilibrarla, pero nuevamente la mejor opción posible parece ser el fijar las patas al suelo de forma que se mantenga el nivel, dejándola igualmente inútil para moverse. Ya con tres patas puedo recién reconocer la autonomía del objeto y desarrollar la función primordial para la cual fue diseñada sin quitarle capacidades a su utilidad.

De la misma forma pasa con el diseño, por sí mismo se entiende como un medio “universal”, para la resolución de problemas comunes; todos “diseñamos” soluciones; de ahí la creencia absoluta de algunos de que el diseño esta sobre estimado como profesión, ¿Por qué pagar tan caro por lago que puedo hacer yo? Lo lamentable de esta creencia es que quienes creen que por solo poder dar una solución resuelven un problema, también creen que esta es automáticamente la mejor, la mas adecuada al contexto del problema, escalable, técnicamente factible, trazable, etc. nada mas alejado de la realidad y de sus capacidades.

La verdad es que solo se obtiene algo similar a la mesa de una pata; aunque la solución pueda resultar, la verdad es que se queda enterrada e incapaz de ejercer su “utilidad” en otros escenarios; inmóvil y sin proyección.

Otros por su parte son firmes creyentes de que tener buenas ideas es suficiente y al igual que quienes creen en que su idea es la mejor forma de hacer algo, solo se quedan varados como la mesa de dos patas; lograron hacer algo un poco mas desarrollado, pero igualmente inmóvil e incapaz de avanzar. El solo tener una idea, no es señal de saber y/o poder desarrollarla por sí sola, si no se transforma en un producto o servicio, no sirve a nadie.

Quienes desarrollan el diseño como un todo, logran llegar a la idea de la mesa de tres patas, con diseños proyectables y capaces de movilizarse desde una idea a un producto y ser capaces de ir evolucionándolo a medida de que el contexto modifica y complejiza sus necesidades.

La mesa de tres patas es la base; el diseño mínimo viable que satisface una necesidad y soluciona un problema y desde el cual podemos seguir construyendo. Hasta acá todo bien.

La paradoja se produce cuando el diseño se ve sometido a una modificación fuera de su proceso, perdiendo muchas veces su utilidad para privilegiar características más superficiales, pero de “valor” hacia el consumidor final, que la elige frente a la competencia. El marketing suele ser fiel amigo de esa creencia, dando más valor a la percepción del mercado, que a la voz del problema del usuario que el método de diseño ha utilizado para su solución.

La modificación comercial que sufren muchos diseños, en pro del aumento de sus ventas basados en características valoradas por el usuario; – pero no puestas en valor por el diseño- nos llevan a colocar características como “que sea bonito” por sobre “que sea útil”, castrando miles de buenos desarrollos de productos y convirtiéndolos en hermosas mesas cojas, que casi cumplen lo que prometen satisfacer.

Al parecer es más fácil encontrar la forma de nivelar con una “tapa de botella de marketing”, que re diseñar toda una propuesta de valor adecuada.

Por ahora tratemos de hacer mesas que se sigan parando por si mismas y no miles saltando en una pata.

 

Rafael Chávez S.
Director /El Diario Diseño