La necesidad de emprender

April 21, 2019 9:08 pm Published by

freelance

Hace 40 años quienes estudiaban diseño soñaban con trabajar en las grandes agencias en el extranjero, hace 30 años algunos comenzaron a crear sus propias empresas e iniciar el camino independiente; hace 20 años todos querían colocar una tienda para vender sus propias creaciones; hace 10 años los freelance se tomaron la escena, y todo el impulso de quienes querían ser sus propios jefes se detuvo.

La utopía del jefe propio se comenzó a contrastar con una evidente realidad de mercado: “estamos saturados”, el diseño es bueno y necesario; pero no sabemos para qué, o más bien no entendemos, pero si sabemos dónde lo queremos – ya que aún no logramos quitarnos el estigma de ornamento funcional- .

Los puestos de agencia y las empresas propias ya no soportaban el ritmo variable de un mercado obnubilado por “lo de fuera”, así que ser freelance fue la única forma de tener trabajo “estable” y sin jefe y de pasada colocarnos solitos el grillete al pie a la vez que nos apurábamos con el látigo.

Muy pocos sobre vivieron y los que lo hicieron, fue sin asco a ningún tipo de encargo; desde el letrero para la peluquería, el flyer de la disco, el poster del bingo a beneficio – pagado con cartones del mismo- o más de alguna tesis del amigo desesperado, fueron las formas de llevar el pan a casa.

Recuerdo que algunos de mis profesores veían con muy mala cara que uno pudiese crear su propia empresa; ya que “No es para lo que los hemos enseñado”, como si el acto de emprender fuese una pérdida total de un buen futuro empleado. “Ustedes están para cosas mejores”; era la frase recurrente, cuando se hablaba del diseño profesional como carrera de un mercado con promesas de proyecciones europeas; esas de las cuales ninguno tuvo ni de cerca la opción, no solo porque pronto pudimos comprobar que la misma carrera en Europa tenía un par de años más de extensión y claramente mucha más exigencia de la que hasta hoy muchos planteles dicen tener.

Ahora nos encontramos en una encrucijada difícil de dilucidar y que nuevamente nos propone una definición de rumbo a todos quienes esperamos el anhelado retorno del sitial de donde nunca el diseño debería haber salido: ¿Emprendemos por gusto o por necesidad?

Sigo entendiendo necesaria la existencia de diseñadores freelance, asalariados y pymes, no crean que al referirme a “definir un rumbo” implique que todos debamos ser iguales; ¡NO! Es más una definición de lineamientos por sobre un tema que ahora define el como el diseño subsiste por sobre un mercado que lo obliga a tomar una determinación: ¿Me desarrollo como diseñador? -sea cual sea la forma- ¿o debo comenzar a buscar como sobre vivir con lo que sea?

Tuve muy buenos alumn@s que buscaban en ser diseñadores una forma de salir de la necesidad de trabajar en lo que fuera para poder hacer lo que querían y les gustaba hacer; opción que nadie les había dado antes disyuntiva que hoy ya titulados enfrentan nuevamente.

A todos nos gustaría que emprender fuera una linda aventura para desarrollar lo que con orgullo logramos estudiar, una forma de escalamiento social y emocional para el desarrollo humano.

La cosa sigue difícil aun, y a veces con una mezcla de amargura y realidad escucho a ex alumnos contarme como estudiaron una carrera que sabían nunca iban a ejercer porque la necesidad los transformo en “emprendedores forzados”.

¿Entenderán quienes desarrollan las políticas públicas y quienes les gusta medirse con la OCDE en cada encuesta, que llenarse la boca con el emprendimiento no es solo una cosa de grandes empresas?

Habrá que dejar pasar el tiempo para verlo. Y mientras nos llenamos de emprendimientos tecnológicos y apps que duran meses; les pido a todos los freelance y emprendedores por necesidad, que sigan aguantando, su trabajo es el que mantiene esta máquina andando y no los diseñadores de revistas; nunca duden de aquello.

Rafael Chávez S. / Director El Diario Diseño