Diez mil horas de humanidad

May 13, 2019 3:14 am Published by

incorrecto

Cuando uno acaba siendo quien es, también se lo debe a sus errores. – Federico Moccia

Creo que hoy por hoy el pedir experiencia previa para postular a un trabajo, es solo una forma inhumana de “asegurar” resultados, si sumamos a eso el incentivo perverso, de “tres meses a prueba” por la opción de un contrato fijo solo obtendremos una oferta que dejo de ser tentadora hace mucho; ya todos conocemos que muchos buscan al a súper diseñador; y que lo aprovechan por ese tiempo, no por sus capacidades, sino por la cantidad de cosas que se “supone“ somos capaces de hacer y mas encima a un bajo precio. Negocio redondo.

Lo malo es que la mayoría de las veces por necesidad, seguimos aceptando este tipo de cosas.
¿De dónde sacar experiencia valida el día de hoy?; ni juntando las gemas del infinito y dando un chasquido mágico, podríamos lograr 5 años de esta antes de salir de una carrera de 4.

Se suele decir que con 10.000 horas de practica se logra la experticia en alguna tarea, ¿no deberíamos entonces tener al menos esa cantidad de horas en cada uno de los ramos importantes de nuestra carrera? quizás sería una buena forma de validarnos previamente y de pasada, obtener profesionales de los que estemos seguros de que saben hacer- y bien- lo que les compete hacer.

Seamos francos; el temita nos jode a todos y, muchos prefieren ser sus propios jefes para demostrar sus cualidades entes de entrar a una agencia. La independencia es quizás una buena forma -que debería tomarse en cuenta- como un “activo de experiencia” por parte de los trabajos tradicionales. ¿quién mejor que alguien que tuvo que sobre vivir en el medio como parte de tu empresa?

Algunos plantean que existe una “experiencia colectiva” de la cual beneficiarse – no lo dudo- el tema es el tiempo y la disposición de quienes quieran “gastar” tiempo en enseñar y quienes en aprender. Lo lamentable es que muchos lo consideran así, “un gasto” y no una inversión.

La experiencia es la condición humanan menos humanamente verificable; ¿Cómo puedo hacerla tangible solo con una número de horas de un curso, diplomado o master? ¿la cantidad de años en una empresa?¿la cantidad de proyectos o campañas en las que participe?, por ahora vale mas eso que el saber cuánto de mi conocimiento está involucrado en esa campaña, cuantas de mis ideas se trabajaron o cual fue mi rendimiento humano con el equipo, pero no; eso poco importa al parecer.

En algún minuto de la vida me canse de escuchar a gente chanta vanagloriándose de participar en proyectos millonarios, de tener mucha pega, de ser siempre llamados por la experiencia que tenían, cuando solo se habían encargado de mantener el staus quo dentro de equipos más grandes escondiéndose en la burocracia del proceso, para aparecer al final y asegurarse de que su nombre apareciera en la memoria o en la publicación final, para poder atribuirse parte del resultado del que solo le toco compaginar, armar el power point o servir los cafés a quienes realmente se quemaron el cerebro trabajando.

La experiencia de cv no sirve para nada, no mide nada, es una falacia instituida que debe y tiene que ser descartada de quienes tienen la responsabilidad de evolucionar una profesión que demanda real empatía y acción en una solución. Y comenzar a forjar y potenciar a la generación de nuevos diseñadores sin el vicio del establishment que aun impera en las vacas sagradas de muchas instituciones y que suele confundirse con “la forma correcta de hacer” de un mercado que solo se encarga de profundizar la brecha de percepción de sí mismo, como medio de validación a su importancia social.

El brillo de las pasarelas no nos salvará; solo el diseñador con una verdadera experiencia de campo y la ojota bien puesta, será quien haga algo por esa responsabilidad social, que estamos llamados a propiciar.

Sigo prefiriendo un imperfecto ser humano, que a un experimentado robot.

Rafael Chávez
Director / El Diario Diseño