Diseñando desde el vacío

June 2, 2019 8:20 pm Published by

vacío

Entre el dilema de lamentarme por mi situación actual, hacer un reclamo airado o saber si esto le importa realmente a alguien, me quedo finalmente en nada.

La falta de ánimo es peor que la falta de inspiración y frecuentemente se confunde con la falta de voluntad. Este año el ánimo me duro hasta las 2:00 am del 1 de enero, cuando la fiesta de año nuevo y las expectativas ya estaban tan desinfladas como yo ahora.

Es difícil explicar la diferencia si no lo has vivido nunca, pero lo más probable es que sí. No es que no tengamos voluntad para hacer las cosas, tampoco estamos deprimidos o solo faltos de energía; en todas las opciones podemos seguir adelante, pero sin ánimo no logramos nada.

“El estado de ánimo es una actitud o disposición emocional. No es una situación emocional transitoria. Es un estado, una forma de permanecer, de estar, cuya duración es prolongada y destiñe sobre el resto del mundo psíquico.

Se diferencia de las emociones en que es menos específico, menos intenso, más duradero y menos dado a ser activado por un determinado estímulo o evento.

También se diferencian del temperamento y de la personalidad, los cuales generalmente no suelen tener una componente temporal, sino que son actitudes permanentes en el tiempo.

Según psicólogos como Robert Thayer, el estado de ánimo es una relación entre dos variables: energía y tensión. Según esta teoría, el estado de ánimo diverge entre un estado energético (de más cansado a más activo) y un estado referido al grado de nerviosismo (entre más calmado o más tenso), y se considera que el “mejor” es un estado calmado-energético y el “peor”, un estado tenso-cansado.

Un reciente meta análisis llegó a la conclusión de que, contrariamente al estereotipo del artista sufridor, la felicidad es uno de los factores que propician la creatividad, mientras que un bajo estado de ánimo propiciaría menores niveles de ésta.”

¿Qué opciones nos quedan en un entorno social/profesional/laboral cada vez más tenso-cansado?
La salud mental, emocional y relacional de los “creativos” – que nombre más de mierda- que debemos realizar una actividad empática -como realmente debería ser llamada- está en un serio peligro.

¿Cómo podemos rendir -especialmente- quienes trabajamos con la creatividad y empatía, cuando ya no tenemos como cambiar nuestro ánimo? ¿Qué estímulos son los correctos? Quizás muchos logren solucionar el tema con una salida de viernes, el carrete del sábado o el paseo del domingo, fumarse algún estimulante. Pero eso no es una solución definitiva, no para todos al menos, es patear la pelota al córner para seguir aguantando – dando aire- una situación cada vez más sofocante.

Las empresas, las universidades y la sociedad en si misma han adoptado una displicencia hacia la salud mental de sus habitantes; colocando la competencia laboral, la presión académica y la del exitismo del modelo de perfección, como un valor primordial.

¿Cuánta gente odia su pega y aguanta? ¿Cuántos alumnos se retiran de sus carreras o peor, siguen por cumplir con otros? ¿Cuánta gente se siente presionada por un modelo social de familia, cuerpo o profesión? Miles y sigue sumando.

Nos encanta adoptar tendencias, el UX/UI, Neurodiseño y Neuromarketing ponen al usuario en el centro; ¿pero en qué lugar estamos nosotros? ¿Tenemos la suficiente salud mental para enfrentarnos a determinar las de otros? Sin duda estamos al debe con nosotros mismos.

Para quien quiera desarrollarlo le dejo la idea -sería un excelente tema de título- La educación emocional profesional y la directa relación con la productividad y capacidad de desarrollo de innovación será sin duda algo de lo que debemos comenzar a hacernos cargo.

Por ahora, respira, 5 segundos para inhalar, 6 para botar; eso te ayudará a comenzar el día. Todo va a estar bien.

Rafael Chávez
Director / El Diario Diseño