¿Y si era tan inteligente por qué se murió?

June 16, 2019 9:11 pm Published by

dino

A veces pierdes el rumbo tantas veces seguidas que comienzas a convencerte de apoco que realmente no sirves para nada. Es difícil conseguirse un fin en la vida y, benditos sean los que lo encontraron más allá del obvio deseo de fama y fortuna.

Si mi carrera tuviera que graficarse como un diagrama de flujo, estaría en un constante retorno al inicio tratando de encontrar el camino correcto para llegar a la meta esa donde justamente no quiero llegar, la finalidad de no tener fin es quizás la única forma real y honesta de poder entender una forma de vivir cuando te interesas por todo a la vez.

Si le veo el lado negativo; he fallado en todo, soy el perdedor máximo. Si le veo el lado positivo, soy un experto mundial en fallos, con doctorado y post doctorado incluido.

El valor de fallar esta infra valorado en una sociedad que vanagloria la perfección como un equivalente de éxito ¿ser perfectamente fallido valdrá?

Quizás nunca me había dado cuenta de que mi experticia en fallos no era un tema de tomar malas decisiones, sino todo lo contrario; era un tema de poder afrontar con reales expectativas lo que pudiera llegar a pasar, el tema es que frecuentemente perdía tiempo y dinero –apuesta le llaman algunos- pero llega un punto en que te cansas de perder.

Por un tema de recursos no puedo vivir fallando, no tengo tiempo ni dinero ilimitado para hacerlo, pero se lo recomiendo a quien esté dispuesto a probar es una de las experiencias más enriquecedoras que puedas obtener, solo si es que la afrontas con dos cosas claras: la disposición a aceptarla y la actitud de aprender de ella.

Cuando se den cuenta que desde que nacieron están fallando, comenzaran a ver la parte positiva de todo esto. Su ánimo cambiará y quizás hasta puedan sacarle el provecho que intento lograr con cada nuevo proyecto -a.k.a nuevo fallo potencial- porque nadie caminó a la primera, se aprendió las tablas de multiplicar de una o nunca se sacó un rojo en una prueba; si no te paso nada de esto seguro estás leyendo esto desde una laboratorio oculto de la NASA, donde te están examinando hace años.

El fallo me lo imagino como una autopsia, macabro, pero necesario para entender las razones del porque sucedió y que llevó a un producto servicio o empresa a la muerte. Mientras menos evidente el factor del fallo, más necesario es conocer la razón aunque creamos haberlo hecho todo perfecto.

No crean por lo que les cuento, que soy un negligente y visceral diseñador que se deja llevar solamente por corazonadas, nada más lejos de la verdad, el tema es que el fallar es casi la única variable que no consideramos dentro del proceso de diseño y para la cual estamos menos preparados a la hora de generar una nueva solución.

Solemos enamorarnos tanto de un resultado, justificar tan bien su costo y el gasto humano involucrado, que dejamos de lado una de las cosas más certeras y factibles de la vida.

Quizás el fallo para algunos sea un tema de probabilidad, pero así todo aunque las expectativas sean en contra o a favor, no indica que estemos preparados para actuar frente a ellas. Sigo desconfiando de quien me dice que nunca tuvo algún percance, de esos que participaron solamente de proyectos ganadores; eso sí que es 100% falso tanto estadística como tácitamente, es solo que a la mayoría no le gusta hablar de eso y prefiere omitir las manchas en su historial profesional, antes que asumir y aprender de las cosas que lo llevaron a fallar.

El fallo es el alimento de la experiencia, nunca dejemos de compartirlo. Gracias Murphy, ya no te odio -tanto-.

Rafael Chávez
Director El Diario Diseño