Diseñando para la Inexperiencia de Usuario

July 29, 2019 4:10 am Published by

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Desde el momento en que trabajamos el desarrollo de nuevos productos y servicios desde el marketing, ya hemos desarrollado un producto que nacerá muerto. La causa es simple; diseñar desde suponer una necesidad, es casi inequívocamente diseñar para el fracaso; algo que siempre he graficado con la idea de meter un enchufe de tres patas en una toma de dos agujeros; pueden tener una correlación evidente, pero sabemos que nunca lograran conectarse para sacar un mutuo provecho.

Existe una errónea idea de diseñar suponiendo una necesidad en función de definir un usuario siempre idealizado – es cosa de ver la publicidad donde parecemos todos escandinavos- en vez de contextualizar y escalar las soluciones en distintos niveles de usuario.

Las “tendencias de moda” que abundan en los mercados poco desarrollados y permeables a lo extranjero – como el nuestro- acogen con los brazos abiertos este tipo de herramientas negándose a darle importancia a la vieja y sabia condición humana del ser animales de costumbres.

En un mercado con una alta proporción de adultos mayores por sobre los usuarios jóvenes, seguimos pensando en vender productos y servicios a la gente que nació en los primeros cincuenta años del siglo XX sin el más mínimo interés de intentar hacerlos entender a qué velocidad se está moviendo el mundo y la consiguiente resolución de nuevos problemas que para ellos no existían.

Mi papá es de los que imprime las cuentas para ir apagarlas porque aún no confía en una aplicación; para él no es un problema no tener internet para pagar desde el teléfono, porque la verdad nunca lo necesito más allá de su función primaria. Hay cosas que aún le dan más confianza al hacerlas viviendo el proceso o al menos con uno que le de la misma experiencia de seguridad.

Quienes ahora diseñamos para los usuarios de la primera mitad del siglo XXI estamos -muchas veces sin querer- segregando y obligando a los usuarios más viejos a cambiar sus costumbres, aunque estas les traigan mayores beneficios, sin primero haber creado un medio de transición.

Muchos asumen que la velocidad del cambio tecnológico es tan alta que no queda mas que adaptarse o morir, como un darwinismo tecnológico que supedita a los lentos a una muerte del sistema y la oscuridad de la obsolescencia social.

No se extrañen de cosas como estas, menos cuando ya tenemos a muchos profetas de la cuarta revolución industrial, la que si bien es una realidad, también es una imposición del mercado a la sociedad y como tal, solo ve los beneficios – principalmente económicos que le traerá a quienes los implementan- por sobre el impacto social y personal de quienes se convertirán en nuevos involucionados tecnológicos.

La tecnología, ergo el diseño, avanzan rápido y de la mano y, más allá de la tentación de adoptar nuevas formas de hacer, siempre debemos recordar que nuestro deber es diseñar para todos y dejar a algunos fuera es el peor error de una profesión que basa su éxito en la capacidad empática con todos los usuarios de su entorno.
No hay usuarios de primera o segunda clase; solo algunos más lentos e inexpertos y algún día tu serás uno de ellos. Que no se te olvide.

Rafael Chávez
Director El Diario Diseño.