Diseñadores de cartón

August 5, 2019 1:49 am Published by

flotar

Imagina esta situación: Dos postulantes a un mismo cargo de responsabilidad clave en la empresa; ambos titulados, uno con una importante cantidad de certificaciones y cursos en su currículum y el otro con mucha experiencia. ¿A quién eliges?

Si bien la situación es hipotética, no está muy alejada de la realidad. Hoy en día se ha experimentado un boom del mercado de certificaciones, diplomados y cursos para diseñadores y profesionales de todas las áreas. Si bien comparto que es un formato más accesible – solo algunos- y cómodo para quienes trabajan, como todo servicio que no agrega valor este ha comenzado a convertirse en un commoditie.

Lo que hace algunos años era incipiente, lamentablemente se ha maleado debido a la avaricia oportunista de las instituciones que vieron en este formato una forma de ingresos rápidos y, de “oportunidad” para los urgidos por actualizar y hacer más competitivo su currículum profesional.

La decadencia moral de los mercados – si es que tienen- debe ser dada por las personas que lo componen y el alarmante aumento de profesionales incompletos, sub producto de instituciones con carreras acotadas y de bajo precio, ha sido caldo de cultivo para su propio negocio alterno.

A muchas les creció el colmillo por captar a sus propios profesionales incompletos y a todos los “urgidos” por obtener un cartón de forma rápida y segura, que pudiese afianzar su puesto profesional demostrando “nuevos conocimientos y prácticas” que poco y nada aplicarán en sus lugares de trabajo.

Ambos actores – oferta y demanda- están velada e inconscientemente ayudando al empobrecimiento profesional del diseño y otras carreras. Se nota cada vez más tangiblemente que diseñadores “capacitados” son incapaces de gestionar el conocimiento que tienen; no saben aplicarlo, no saben enseñarlo y menos traspasarlo funcionalmente para el mejoramiento del mercado desde las empresas donde trabajan.

Existe una incapacidad instalada de bajar a tierra los conocimientos y de ponerlos en acción real; todo se está reduciendo a coaching y expertos en todo y en nada al mismo tiempo, lo mas parecido a vendedores de un elixir mágico que resultó ser un fraude para el usuario, pero un gran negocio para ellos.

Si es que los mercados realmente se auto regulan – cosa que dudo- terminará por explotar la burbuja de falsos expertos profesionales y la consiguiente debacle de las instituciones que los avalan. Si no me crees, recuerda las falsas acreditaciones de las carreras de medicina y enfermería en la Universidad del Mar que la llevaron a su cierre este año y de los miles de estudiantes de años “avanzados “que no daban el ancho al cambiarse a otras instituciones.

Sobran diseñadores, periodistas, abogados, trabajadores sociales etc. El mercado se satura de profesionales y diferenciarse por conocimientos no es la única forma de ser más “contratable” o de asegurar el puesto. De las 10 habilidades que definirán la empleabilidad en 2030, ninguna te las puede dar más que la experiencia y el desarrollo profesional activo, aunque no dudo que alguien ya este inventando un diplomado en coherencia, autenticidad y compasión.

El estado se ha empecinado en colocar el emprendimiento y la innovación como caballo de batalla para la superación de un ciclo económico cada vez más aletargado y difícil de superar, poniendo toda las cartas en que esto nos ayudara a capear la potencial crisis que se avecina, pero seguimos desarrollando profesionales a medias, especialistas en nada y emprendedores de app de comida como medio para salvar una economía basada en un único commoditie que se agota a pasos agigantados.

Cuando llegue la ola, se hundirán los miles de diseñadores de cartón y podrán capearla los que con menos títulos, han sabido salir a flote; experiencia le llaman.

¿A quién me dijiste que contratarías tú?

Rafael Chávez
Director / El Diario Diseño