100 años ¿y ahora qué?

September 30, 2019 1:54 am Published by

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Es fácil mirar hacia atrás al momento de hacer una retrospectiva, se tienen todos los hechos, fechas y acciones ordenadas y consecutivas que dan sentido a la historia y sus hitos relevantes.

Lo difícil es siquiera entender un siglo más tarde, que habrán sentido, pensado y soñado quienes comenzaban por primera vez con una revolución, una idea o solo la intención de hacer que las cosas cambiaran.

Se dice que la genialidad de las ideas que cambian al mundo tienen un sentir; que existe algo que hace que al unísono gentes alrededor del mundo tengan las mismas inquietudes e ideas similares para solucionarlas, generando una energía creativa que mueve al mundo y sus ideas a un siguiente nivel en las artes, ciencias, pensamiento, medicina, etc. Lo difícil es sintonizar esas pulsiones de cambio y creación con una sociedad abierta a potenciarlas y aplicarlas.

Ya se dio en el siglo de oro las etapas más gloriosas de la literatura española. Movimiento artístico y científico originado en Italia en el siglo XV, y que se fue expandiendo por el resto de Europa Occidental en el siglo XVI. Es innegable el impacto y aporte de este siglo de genios desde Leonardo hasta Shakespeare, pasando por Velázquez, Lope de Vega y Juana Inés de la Cruz.

Podríamos decir que desde el siglo XVI no tuvimos grandes cambios hasta la revolución industrial, nos mantuvimos en la sombra de los maestros y salvo contadas oportunidades las fuerzas creativas no se volvieron a juntar con una sociedad abierta a desarrollarla hasta los albores del siglo XX.

Hace 100 años nace la Bauhaus y todo lo que entendemos por modernidad, experimentación, teoría y creación de la profesión del diseño y del cómo enseñarlo, lo que se ha grabado a fuego en lo que entendemos como mundo moderno.

La influencia de la bauhaus y sus transgresiones a un mundo aletargado de tradicionalismo que estaba por cumplir recién dos décadas de iniciado el siglo, se vio sacudida por la conjunción de las mentes brillantes de Europa que le dieron sentido al hacer por y para el hombre. Lamentablemente no tuvimos un siglo, pero sí al menos unos 14 años dorados que re escribieron lo que hasta hoy entendemos como la profesión del diseño.

Ya llevamos 19 años del siglo XXI y nuevamente se siente que el diseño tiene más influencia a la bauhaus que un estilo propio y, salvo contadas excepciones; el estilo imperante sigue siendo el impuesto hace 100 años atrás.

No hay edificio o casa moderna que no sea un cajón con pilares; no hay diseño moderno de productos que no sea marcadamente geométrico y con materiales en crudo y de colores básicos al estilo de Dieter Rams, que avalados en el rescate, repiten una y otra vez el estilo bauhaus. Y si bien no quiero despreciar el trabajo de grandes diseñadores, su uso del material y el rescate estético/cultural que realizan; siento que estamos al debe, la bauhaus nos pegó tan duro que aún no podemos salir de ahí, estamos atrapados en un hacer al modo de ellos.

¿Ocurrirá un nuevo cisma en el diseño? ¿Podrá haber uno después de la bauhaus? ¿Será un tema de comodidad con el estilo que nos ciega a pensar en algo nuevo? La verdad no tengo respuesta a esas inquietudes, quizás la bauhaus fue más que el culmine de una filosofía que unió técnicamente la función y forma para siempre y se convirtió en el verdadero referente inmutable de la genialidad humana; la nueva rueda que aunque evolucione en tecnología, es invariable en su esencia de concepto dionisiaco y producto apolíneo; tan simple y complejo como Gropius hubiese querido que fuera.

¿Seremos los llamados a re fundar el paradigma del diseño para las necesidades de los próximos 100 años? No lo sé, solo espero que no perdamos el rumbo en la tendencia de moda, antes de saber qué valor estamos creando en él tan simple y a la vez complejo acto de diseñar.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño.