Desfase profesional

October 14, 2019 1:39 am Published by

delay

¿Cuan enchufado debo estar para diseñar a un nivel de mercado? ¿Cuán desenchufado puedo estar para diseñar sin quedarme obsoleto? Esa pregunta me urge la verdad; ante una humanidad de cambios ultra veloces, donde ya es difícil percibir que esta actual o no en el mercado y la profesión.

El mercado te exige lo que la profesión no puede dar de inmediato, ya que para ponernos a tono hay que desarrollar herramientas, metodologías, modelos, programas etc. y cuando ya estamos listos zas! Ya estamos en otra página, de nuevo en blanco y con descalce de la realidad.

Estamos en un eterno juego del delay, así como una transmisión con eco, donde la tendencia nos llega antes que poder saber cómo hacerla y tratamos de reaccionar a medias, como diciendo “si se hacerlo” cuando en verdad no tengo idea, pero si tengo tiempo para improvisar algo que le saque plata al cliente ávido de estar a la vanguardia de nada y todo a la vez, esa que parece que es más de sensación de estar en la cresta de la ola, cuando aún estamos revolcándonos en el fondo de la anterior.

El diseño es difícil. Difícil porque lo hacemos quienes no tenemos idea que es lo que quieren de nosotros. Idea que tampoco tenemos muy clara, entonces comenzamos a pensar si debemos educar al cliente o este debe educarse solo y la verdad es que ninguna de esas cosas va a pasar; no solas, ni menos a corto plazo y sigo dudando de que sea nuestra responsabilidad hacerlo.

Creo que la única manera de ponernos en sintonía es comenzar entender nuestro rol en este juego llamado realidad de mercado; donde el mercado no es real, el cliente no sabe lo que quiere y nosotros estamos esperando a que nos digan que hacer los que ni idea de diseño tienen, pero pagan por tenerlo.

El nuevo rol del diseño es ser útil sin tener que esforzarse en demostrarlo. Parece fácil, pero es un camino pedregoso hacia una montaña fría y traicionera de aceptación cultural. ¿Han visto a alguien sin quejarse del precio de una atención médica o legal? Yo no; pero la sociedad lo acepta como algo “justo” por el servicio que presta; esas profesiones lograron llegar a la cúspide de esa montaña y ya nadie los baja de ahí, todos los miramos hacia arriba y aceptamos la realidad nos guste o no.

Con buenos y malos médicos y abogados aun esas profesiones son capaces de mantener su utilidad social, por sobre la percepción de su utilidad y costo. No conozco a nadie que diga que tiene un sobrino que le hace la demanda por cinco lucas, ni que le hace una operación pagada a noventa días.

El diseño se debe ganar el respeto social por sí solo y eso va a tomar su tiempo. Tratar de acelerar las cosas o hacer proyectos y gastar recursos en demostrar su utilidad y rentabilidad, no me suenan más que aun esfuerzo un tanto forzado y temeroso de demostrar que somos útiles , como si de eso dependiera nuestra salvación de la extinción social.

Chile no es un país que valore el diseño; por la sencilla razón que no conoce su utilidad, pero el tratar de hacerla notar por lo loable que sea el esfuerzo, no cambiará las cosas de forma exponencial y menos para todo el gremio.

Yo ya he pasado por un par de los muchos intentos de crear centros nacionales de diseño, política nacional de diseño, centros de innovación pública y un largo etc. en un “ecosistema” donde se sigue pregonando que negocio sin plata está muerto y donde el diseño sigue colocándose en la parte equivocada de la cadena de valor de un país que propone avanzar con zapatos nuevos, el mismo viejo y conocido camino hacia el desarrollo.

La nueva sintonía del diseño esta en partir por convencernos a nosotros mismos, que no somos útiles solo en lo que un perfil de egreso nos limita; que somos capaces de crear valor antes que beneficios y que el valor humano y empático es capaz de permear el problema de cualquier tipo de empresa o institución. Pero para eso falta; falta auto convencimiento, falta amor propio, falta entendernos como herramienta, falta creerse el cuento….y en definitiva, no comprárselo a quienes nos siguen manteniendo en el delay.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño.