Chile despierta: La necesidad UX/UI

October 28, 2019 1:21 am Published by

empatia

El término anglosajón Growing pains o dolores del crecimiento, no hace referencia al obvio dolor del crecimiento del cuerpo cuando somos niños; sino más bien a la analogía de aprender a porrazos y vergüenzas con las que de adolescentes nos convertimos en adultos.

Debemos pasar por ese inevitable y traumático periodo, para lograr – o intentar- definirnos en lo que seremos y haremos más adelante, es un punto de inflexión que traza las características de nuestro actuar ya entendiendo conceptos básicos del bien y el mal, lo ético lo moral y de que las libertades personales terminan donde comienzan las de los demás, gente con criterio formado  y sentido común que pucha que es necesario más adelante.

De nuestras peores experiencias nacemos renovados, o al menos con un aprendizaje que nos costó caro y que se grava a fuego para no volver a repetir errores “juveniles” cuando seamos más viejos.

Chile está pasando por ese periodo y valla que le está doliendo. Somos el nerd que quiere dárselas de canchero zorron pero que no le resulta ni de rebote; ese que se queda sentado en la fiesta y que nadie saca a bailar ni quiere ser invitado por el, somos ese de los chistes fomes y misóginos para tratar de hacernos notar y que solo provoca el rechazo de los demás y, todavía no nos damos cuenta y seguimos insistiendo.

A todos nos duele este crecimiento como país, pero claramente a unos más que otros y de distintas formas:

Al gobierno el no saber comunicarse con las palabras correctas en momentos difíciles  -y cagarla aún más-, el tener un nulo manejo de crisis, ser incapaz de entender su rol, acreditarse victorias de otros y tener la empatía de una roca.

Al estado; que se ve disminuido ante un mal manejo y que se termina mostrando reactivo e inexperto a los ojos del mundo.

A la clase política, ya invalidada por su electores y que se retuerce como culebra si cabeza, tratando de evadir su responsabilidad y llamando al dialogo que no saben como concretar en acciones.

Pero sin duda la suma de esos dolores anteriores se magnifica para quienes somos los usuarios/beneficiarios finales de todo.

De todos los análisis que he escuchado sobre cómo se debería proceder de aquí en adelante para obtener una “solución”, creo que nadie – ni la asociación de diseñadores y las escuelas de diseño- que están llamando a re diseñar el país con propuestas concretas se han percatado de que también es un tema de diseño y no solo de dar propuestas; sino que dar propuestas de diseño.

Si analizamos las múltiples fuentes que originan los múltiples problemas de una forma lineal, estaremos siglos intentando dar una propuesta, ya que los factores son tan amplios, complejos y técnicos, que la mayoría pensamos que se solucionan de forma simple, por ejemplo: “que se vayan todos”; es factible, pero no soluciona el problema de fondo.

Este vicio de la “solución visceral” o primera solución factible, es un mal -en que la mayoría- cae, ya que la factibilidad, no siempre habla de viabilidad y se limita a si misma del desarrollo de una serie de posibilidades mucho mayor.

Hoy en día existen muchas metodologías que reunidas en las técnicas de UX (experiencia de usuario) que logran configurar desde la raíz del problema, hasta una factible y razonable solución progresiva y escalable a la realidad y capacidades del momento específico.

Gobierno, estado y políticos, han demostrado una incapacidad de generar experiencias e interfaces de usuario y hoy se las estamos cobrando.

La tortilla se dio vuelta y pasamos de diseñadores a clientes y uno en verdad enojado con el pobre desempeño, propuestas y solución final, que hasta vidas a costado.

Es difícil juntar a dos partes polarizadas a crear una solución; pero sin duda el medio de intervención debe ser el diseño y su método un UX que logre resultados e interfaces reales.

Si bien los métodos de diseño, pueden ayudar y no me extrañaría que fuesen la nueva herramienta política en un futuro cercano; lo que no debemos olvidar, es que la pérdida de humanidad y empatía son el comienzo de todos los problemas de diseño y eso, no lo podemos permitir.

Rafael Chávez S.
Director / El Diario Diseño