La sociedad sorda: Por qué los mediocres dominan el diseño

November 25, 2019 1:20 am Published by

sordera emocional

Prende un rato la tele, ojea una revista o navega por internet y pon atención; ahí lo tienes ¿no te parece siempre lo mismo? ¡Bienvenido a la dictadura de lo mediocre!

Estamos rodeados de ella y, seamos sinceros también nos acomoda ¿Por qué no? Si se puede hacer más simple, -no por eficiencia, sino por pereza- ya caímos en la trampa. “Vivimos en orden en el que la media ha dejado de ser una síntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y ha pasado a ser el estándar impuesto que estamos obligados a acatar” así denuncia Alain Deneault, filósofo que analiza cómo las mediocres aspiraciones que invaden la sociedad están provocando ciudadanos cada vez más “condenados” a satisfacerse con la mediocridad. “La Mediocracia nos anima de todas las maneras posibles a amodorrarnos antes que a pensar, a ver como inevitable lo que resulta inaceptable y como necesario lo repugnante”

En algún momento quisimos creer que la meritocracia era algo real, pero es claro que quienes ostentan los cargos claves para la toma de decisiones no piensan lo mismo. Existe una dicotomía entre confianza y mérito que hace que en la mayoría de los casos termine gente de confianza en los cargos relevantes que requerían de experiencia y mérito.

En las últimas declaraciones de varios ministros de estado, hemos hecho latente que la falta de empatía es directamente proporcional a la sordera ante un hecho evidente y como es de esperar se termina atacando al síntoma antes que a la enfermedad, lo que genera “soluciones parche” antes que un mejor diseño de experiencia, interfaz y políticas públicas sustentables en el tiempo.

¿Cuál es la relación entre todo esto? Fácil, si una persona ha desarrollado una carrera en base a vocación, mérito y constante aprendizaje, existe una menor posibilidad de que se convierta en un “mediocrata” que influya negativamente en el desarrollo de su entorno. Una persona más alineada al trabajo de base, tendrá por consiguiente una mayor conexión con un dolor real que alguien que llegó al mismo puesto por pituto.

Una de las “metodologías” más viejas que el hilo negro y tan eficiente como un presupuesto ilimitado, es la vieja y confiable conversación cara a cara. Los médicos le dicen anamnesis, los diseñadores insight–entre otras-, el psicólogo terapia, el periodista entrevista y en chileno, una buena conversa a calzón quitado. Comunicarse es la herramienta más poderosa inventada hasta el momento por el ser humano para poder conectar con otros, sus sueños, anhelos, miedos y dolores.

Un buen diseño no solo se crea en base a lo observado ni todas las tabulaciones que pueda sacar de los cruces de información de Big Data, encuestas y métricas digitales. Los datos no sacan conclusiones por sí solos y aunque así fuera, las conclusiones no siempre responden de la mejor forma a la resolución de un problema.

El brief teórico desarrollado entre cuatro paredes y con panel de expertos suele tomar acciones en base a su experiencia y suponer que resuelve lo que nunca le preguntaron a los demás. Lamentablemente esta práctica se ha convertido en un mal endémico de quienes por hacer las cosas a la rápida, terminan, aparte de dañar a muchos, disparándose en el pie.

Para quienes diseñan soluciones (leyes, decretos, reformas, etc.) en base a promedios, encuestas y percepción, solo ayudan a organizar más el modelo alienante que conocemos hoy; gente desconectada de la realidad y que “diseña” en base a algo que nunca vivió.

Antes de abrir los ojos, abramos los oídos; quizás de paso también abramos el corazón.

Rafael Chávez S.
Director/ El Diario Diseño