Cuando pase el temblor

December 16, 2019 1:44 am Published by

Grieta

Estética y poética. Para quienes no estén relacionados con los términos o, estén –como la mayoría- con una idea equivocada de a que se refieren les haré una descripción simple: La estética pertenece al observador y la poética al creador. El espectador es el lugar donde se estructuran y significan los hechos de la poética, la estética es lo que conviene al producto, al resultado; mientras que la poética es lo que conviene al proceso de creación.

Siempre ha existido una pugna por el entendimiento y validación de nuestra profesión en este ámbito. Desde que perdimos el sentido de utilidad que demostraba nuestra profesión allá por los setentas; hemos pasado un largo tiempo intentando separarnos del sentido meramente estético de nuestra obra e intentando rescatar su sentido poético.

Como no lo va a ser si hasta definirnos nos cuesta; explícale a un adolescente que quiere estudiar diseño que es y para qué sirve, debería ser fácil hasta que te das cuenta de que es ese sentido estético el que nos ha hecho parecer algo que no somos y que nos cuesta muchas palabras y conceptos describir. ¿Cómo luchamos ante otras carreras? Describir lo que hace un médico o un abogado es más fácil que dar a entender a quién no conoce nuestra profesión, que es lo que hacemos y para qué sirve, ¿Cómo darle certezas entonces?¿ A quién en su sano juicio no le da inseguridad algo que no puede entender?

Y no es cosa de crear una definición universal de diseño para resolver el problema; es comenzar a cambiar la percepción mediante hechos concretos. Sitios como puente diseño empresa intentan demostrar la utilidad del diseño mediante indicadores de eficiencia y eficacia de las empresas que lo han utilizado, ¿pero son las cifras una fuente de confianza?

Quizás para algunos sí; pero creo que solo apuntamos en una dirección cuando el tema es solucionar el mal de raíz y no solo sus síntomas. Nuevamente nuestra visión esta tentada de guiarnos por la percepción de mercado como un único medio de validación; cuando deberíamos hacerlo por el valor que decimos desarrollar.

Muchas empresas y gremios de diseño tienen claro que el diseño genera valor y que el valor del diseño está en su aporte estratégico y económico al desarrollo de otras industrias, la sociedad y la cultura del país. Ahora la pregunta es ¿Cómo se lo hacemos notar a los demás si seguimos haciendo lo mismo? ¿Si seguimos validando la estética antes que la poética? ¿Basta con una web o con un premio? Quizás para las empresas si, quizás para los diseñadores sí; pero aún nos falta pensar en quienes están fuera de la ecuación; las miles de personas que tendrán que elegir entre diseño y otra opción y que aún no tomamos en cuenta, ellos son usuarios, clientes y potenciales generadores del mismo valor del que son afectos.

Las escuelas de diseño de todas las instituciones, así como quienes estamos dentro del mercado del diseño en todos sus niveles, debemos comenzar construir el nuevo entendimiento de que somos y de la utilidad que tenemos para la sociedad, mas allá de las cosas bonitas que podamos crear.

¿Cómo definirías diseño, en un modelo económico basado en commodities, donde solo se nos reconoce por la forma y no el fondo? Por ahora parecemos presos a la única opción de la evolución hacia una economía que base sus indicadores en la capacidad de desarrollar productos y servicios innovadores, como un medio de generar validación, y la verdad eso se ve muy lejos aún.

¿Cuánto más podremos esperar? ¿Debemos esperar? Al parecer nuevamente seguiremos a la deriva de un milagro que se nos niega a llegar. ¿Y si el cambio es inminente, estamos preparados para responder o nos quedaremos en la seguridad de lo estético?

En dos meses pasamos de no creer en nada a votar en la primera consulta ciudadana y esperar la creación de una nueva constitución. Quizás los milagros ocurren; ojala que nos pillen preparados.

Rafael Chávez S.
Director/El Diario Diseño